Empecemos por el primer día, no es que sea un viaje exótico ni nada por el estilo, pero Alemania me ha sorprendido para bien.
El primer día cogimos un avión a Munich (ya que era nuestro destino final) y nada más llegar, nos montamos en el tren, 5h y media, hasta llegar a una ciudad pequeña a 40 minutos de Hanover en la que vive un amigo. El destino era Braunschweig (
).
Aquí nos recibió Carlos, un amigo que nos acogió en su casa y estuvimos la mar de bien.
Esta ciudad tiene algo menos de 250,000 habitantes, aun así es bastante extensa y, cómo no, posee servicios de transporte como tren, tranvía y autobuses.Esta fue la bienvenida, el sol dando en el cartelito de la estación: